Testimonios

 

 

 

 

 

 

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P. García Villoslada: "Al frente, y por encima de todos, fulgura el nombre del Padre Fernando Huidobro, joven excepcional, nacido para todos los heroísmos; alma pura, elevadísima y renovadora, que vibraba con todas las inquietudes espirituales de los tiempos nuevos y ejercía poderosa fascinación en cuantos se le acercaban, de inteligencia privilegiada, de ardiente fe y de plena consagración a Cristo; que abandonó la Filosofía existencial de Heidegger, en la Universidad de Friburgo, para vivir la áspera vida de "los novios de la muerte" en la 4ª Bandera de La Legión"

 

Cardenal Muñoz Vega, arzobispo de Quito (Ecuador), condiscípulo un tiempo del Padre Huidobro, concretó así su pensamiento sobre él:

a) "Durante toda su vida religiosa y, siguiendo el espíritu de San Ignacio, practicó virtudes sólidas y en ellas hizo maravillosos progresos

b) Imitador de San Luis Gonzaga, mantuvo ejemplarmente la pureza de su alma, junto con grande abnegación y propia existencia fiel de las Reglas de la Compañía

c) Siempre tuvo un celo eximio por la salvación de las almas. Y en los últimos meses de su vida, ya Capellán militar, fueron increíbles los actos heroicos e incesantes que realizó por atender a los heridos, de uno y otro bando, sin preocuparse de la propia vida

d) Por eso, mientras vivió y, más aún, después de su muerte, se ha ido extendiendo su fama de santidad".

 

Enrique Valcárcel Alfayate, promotor de la fe en la Archidiócesis de Madrid y Canónigo Doctoral, así habló del Siervo de Dios: "De entre más de un centenar de Causas de Beatificación pasadas por mis manos, una de las más hermosas, más simpáticas y de las que más desearía llegase a feliz término, es la del Padre Huidobro. Por lo que fue su vida y por la unanimidad de testimonios"

Francisco Franco, Caudillo de España, Generalísimo de los Ejércitos y Jefe del Estado:

"Recuerdo perfectamente al Padre Huidobro. ERA UN SANTO. Y por eso los Legionarios se le entregaron. Era un Santo. Miren Ustedes: Los Legionarios podrán haber sido en su vida anterior lo que sea, serán difíciles; pero si se encuentran con un Capellán del que ellos se persuadan que es hombre de santidad, se le confían del todo. Y esto ocurrió con el Padre Huidobro".

Antonio Capel, en su libro Jesuítas en la zona de la muerte, manifestó: "Si algún día, en los míos, canonizase la Iglesia al Padre Huidobro yo me llevaría una enorme alegría, pero no me llevaría ninguna sorpresa. Entre religiosos no es difícil que los componentes de cualquier generación convivan con un santo o con más de uno. Yo, compañero del Padre Huidobro en casi todas las etapas de su vida, no moriré ya sin haber saboreado esta inusitada experiencia"